Cuando un molinete se arranca en la primera maniobra de fondeo de un barco nuevo
Un fallo aparentemente sorprendente que exigía mirar más allá del molinete
Un barco nuevo debería afrontar su primera maniobra de fondeo como una operación completamente rutinaria.
Sin embargo, en este caso no fue así.
El capitán de una embarcación de recreo de nueva construcción se puso en contacto con nosotros, a petición del armador, después de que durante la primera maniobra de fondeo el molinete se arrancara de su soporte, causando importantes daños en la estructura de la zona de proa.

Estado de la zona de fondeo tras el fallo estructural.
La maniobra se había realizado en condiciones favorables, con mar en calma y de forma suave y controlada. No hubo tirones bruscos ni maniobras violentas.
La pregunta, por tanto, era inevitable:
¿Cómo podía producirse un fallo estructural de esta magnitud durante una operación normal de fondeo en un barco recién entregado?
El primer paso: no quedarse solo con lo que se ve

La inspección desde el interior permitió analizar el patrón de rotura de la estructura.
Cuando se produce un daño de este tipo, es fácil centrar la atención en el elemento que aparentemente ha fallado: el molinete, sus pernos o sus fijaciones.
Pero en una investigación técnica es fundamental ir más allá.
Un molinete no trabaja de forma aislada. Las cargas que transmite deben ser soportadas por toda la estructura sobre la que está instalado. Por tanto, no basta con comprobar si el equipo funciona correctamente o si sus tornillos están en buen estado. Hay que analizar también el diseño y la capacidad resistente de la estructura que lo soporta.
Por ello, la investigación incluyó una inspección detallada tanto desde la parte superior como desde el interior de la zona de fondeo.
La inspección permitió observar daños importantes en el soporte, roturas y delaminaciones en el laminado, así como un patrón de fallo que ayudaba a entender cómo se había producido el colapso.
Cuatro grandes perforaciones donde debía haber resistencia
Uno de los aspectos más relevantes apareció al analizar la geometría del panel estructural sobre el que se apoyaba el molinete.
El panel, construido como una estructura tipo sándwich, presentaba varias perforaciones de dimensiones importantes. Algunas eran necesarias para el paso de elementos del sistema de fondeo y otras permitían el acceso a determinadas zonas.
El problema no era la existencia de una perforación en sí misma.
El problema era la combinación de varias aberturas de gran tamaño en una zona sometida a esfuerzos elevados, dejando relativamente poco material estructural disponible entre ellas.
Además, el panel carecía de los refuerzos que habrían permitido distribuir adecuadamente las cargas.
En términos sencillos, la estructura tenía que soportar fuerzas importantes, pero parte del material que debía resistirlas había sido eliminado mediante esas aberturas.
El resultado era una zona estructuralmente debilitada y con importantes concentraciones de esfuerzos. El patrón de rotura observado durante la inspección era coherente con este mecanismo de fallo.

Las perforaciones redujeron significativamente la cantidad de material estructural disponible en la zona sometida a mayores esfuerzos.
¿Era realmente excesiva la carga aplicada?
La siguiente cuestión era determinar si el fallo podía explicarse por una carga excepcional durante la maniobra.
Para responder a esta pregunta se analizaron las cargas que el propio molinete puede transmitir a su estructura de soporte y los requisitos establecidos por la normativa aplicable a los puntos de anclaje en embarcaciones de recreo.
Aquí apareció una conclusión especialmente relevante.
Incluso utilizando para el cálculo una carga estática del molinete considerablemente inferior a la carga mínima de referencia obtenida de la norma aplicable, el análisis mostraba que la estructura ya superaba sus límites admisibles.
Es decir, no era necesario recurrir a una maniobra brusca, una situación extrema o un esfuerzo excepcional para explicar el fallo.
La estructura presentaba una capacidad resistente insuficiente.
De la inspección a los cálculos
Las observaciones realizadas durante la inspección eran importantes, pero no bastaba con afirmar que el diseño parecía débil.
Era necesario comprobarlo técnicamente.
Por ello, se realizó un análisis estructural del panel, considerando su configuración, los materiales que lo componían, la geometría realmente disponible después de las perforaciones y las cargas transmitidas por el molinete.
Los cálculos permitieron evaluar los esfuerzos de flexión y cortante que se producían en los distintos elementos de la estructura.
La conclusión fue clara: los niveles de tensión calculados superaban los límites admisibles de los materiales que componían el panel.
El análisis también mostraba que el modelo empleado era conservador. En la realidad, las cargas se concentran además en determinadas zonas de fijación y generan efectos locales que pueden agravar todavía más el mecanismo de fallo.
La importancia de la normativa
Otro aspecto fundamental de la investigación fue la comparación de la capacidad estructural del conjunto con los requisitos establecidos en la EN ISO 15084:2018, relativa a los puntos resistentes utilizados para fondeo, amarre y remolque en embarcaciones de recreo.
La finalidad de este tipo de requisitos es precisamente evitar que un elemento diseñado para soportar una determinada carga quede instalado sobre una estructura incapaz de resistir las fuerzas que puede transmitir.
En este caso, el análisis puso de manifiesto que la capacidad resistente del soporte era significativamente inferior a la exigible para la aplicación considerada.
La investigación permitía, por tanto, relacionar tres elementos fundamentales:
- Lo que había ocurrido: un colapso estructural súbito durante una maniobra de servicio normal.
- Por qué había ocurrido: una combinación de geometría desfavorable, pérdida de material resistente debido a grandes perforaciones y ausencia de refuerzos suficientes.
- Cómo podía demostrarse: mediante la inspección de los daños, el análisis de las cargas, los cálculos estructurales y la comparación con los requisitos técnicos aplicables.
Una conclusión técnica que debía ser comprensible
Uno de los retos de un informe pericial o técnico no es únicamente llegar a una conclusión correcta.
También es necesario explicar de forma clara cómo se ha llegado a ella.
En este caso, el informe recogió las observaciones realizadas a bordo, la documentación técnica de referencia, el análisis del mecanismo de fallo y los cálculos que permitían comprobar la capacidad resistente de la estructura.
De esta forma, la conclusión no se basaba en una impresión visual o en una simple opinión técnica.
Existía una relación coherente entre:
los daños observados → el mecanismo de fallo → las cargas actuantes → el comportamiento estructural calculado → los requisitos técnicos aplicables.
Esta trazabilidad es especialmente importante cuando el informe debe servir al armador para defender técnicamente su posición frente al constructor o ante cualquier otra parte implicada.
El resultado
Una vez finalizado, el informe técnico fue remitido por el armador al constructor de la embarcación.
Tras recibir y analizar las conclusiones, el constructor asumió los costes necesarios para subsanar la deficiencia y reparar los daños producidos.
Para el armador, el objetivo no era únicamente determinar quién tenía razón.
Lo importante era disponer de una explicación técnica, independiente y fundamentada que permitiera comprender qué había ocurrido y cuál era el origen real del problema.
Cuando el daño visible es solo el principio de la investigación
Este caso es un buen ejemplo de algo que ocurre con cierta frecuencia en las averías y defectos de construcción de embarcaciones.
Lo que se rompe es, muchas veces, solo la parte visible del problema.
Detrás de un molinete arrancado, una grieta, una rotura de un mamparo o una deformación de una estructura puede existir una cuestión más profunda relacionada con el diseño, el dimensionamiento, la construcción o la integración de los distintos elementos del barco.
Por eso, ante un fallo prematuro, no siempre basta con reparar la pieza dañada.
Antes conviene preguntarse:
¿Por qué se ha producido el fallo?
Encontrar una respuesta técnicamente fundamentada es, en muchos casos, la mejor forma de evitar que el problema vuelva a producirse y de determinar cuál debe ser la solución adecuada.
En Orienta SI realizamos inspecciones, análisis técnicos y periciales navales orientados a investigar el origen de fallos, averías y defectos de construcción, aportando una valoración independiente basada en la observación, el análisis técnico y, cuando es necesario, el cálculo y la normativa aplicable.
Este trabajo forma parte de nuestros proyectos de investigación de daños y peritaje naval: enlace al proyecto
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